Cosas que me sorprendieron de España cuando llegué

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7/16/20263 min leer

Cosas que me sorprendieron de España cuando llegué

── A L E G U I L L E R M O ──

Llegué a España con 21 años, una maleta demasiado grande y la certeza de que sabía cómo funcionaba el mundo. No tardé mucho en darme cuenta de que no tenía ni idea.

Guatemala y España comparten idioma y eso te da una falsa sensación de seguridad. Piensas: "si hablamos lo mismo, no puede ser tan diferente". Pero entonces llegas, abres los ojos y entiendes que el idioma es lo único que tienen en común.

Seis años después, ya entiendo cómo funciona todo. Pero todavía recuerdo perfectamente la cara que ponía cuando algo me sorprendía. Y eran muchas cosas. Aquí van las que más me impactaron, con todo el cariño del mundo para este país que terminó convirtiéndose en mi hogar.

Las 20 cosas que más me sorprendieron

😴

La siesta es sagrada

No es un mito ni un estereotipo. Los españoles se la toman muy en serio. Entre las 14h y las 17h muchos negocios cierran y el mundo se detiene.

☀️

Los días de verano son eternos

A las 22h todavía hay luz. En Guatemala, que está cerca del ecuador, a las 18h ya es de noche. La primera vez que vi el sol a las 21:30h casi me da algo.

🍽️

Comer es un acto social

Las sobremesas duran horas. Nadie se levanta cuando termina el plato. La mesa es el lugar donde pasan las conversaciones más importantes. Comer no es solo alimentarse.

🔊

El ruido es constante

España es uno de los países más ruidosos del mundo y nadie parece notarlo. Las conversaciones en bares, las terrazas, la gente en la calle. Todo a un volumen considerable.

📢

Los españoles son muy directos

Y a veces parecen bruscos. Pero en realidad son de lo más cercanos, simplemente no tienen filtro. En Guatemala somos mucho más indirectos.

🗺️

La diversidad regional

Cada comunidad autónoma tiene su propio acento, comida, cultura, clima y carácter. Galicia y Valencia no tienen nada que ver entre sí y las dos son España.

💋

Los dos besos al saludar

A todo el mundo, incluso la primera vez que lo ves. En Guatemala nos damos la mano o un abrazo. Los dos besos me pillaron completamente desprevenida las primeras veces.

🕒

Los horarios son otro mundo

Comer a las 14h y cenar a las 21h o más tarde. En Guatemala a las 12h ya estás comiendo y a las 19h ya cenaste. Al principio me moría de hambre.

🍺

Los bares están en todas partes

A cualquier hora, cualquier día. España es sinónimo de calle, terrazas, plazas, vida al aire libre incluso entre semana. La calle es una extensión del hogar.

🥩

El jamón es una religión

Está en todas partes y la gente habla de él con una devoción impresionante. Hay debates serios sobre marcas, curaciones y denominaciones de origen. Es un tema de conversación real.

🌙

Las fiestas empiezan tardísimo

Una fiesta que empieza a las 23h es perfectamente normal. Y no llega nadie hasta las 24h. En Guatemala a las 10 de la noche ya se está yendo la gente a casa.

🎉

Cada pueblo tiene su fiesta

Y se la toman muy en serio. Fallas, Semana Santa, San Fermín, La Mercè, pero también cada pueblo pequeño tiene su propia fiesta local con la misma devoción.

😤

La queja como deporte nacional

Los españoles se quejan de todo: del calor, del frío, del gobierno, del fútbol, pero siguen adelante con una energía increíble. La queja no paraliza. Es casi un ritual social.

🍃

El aceite de oliva en todo

Es el ingrediente base de absolutamente cualquier comida. En Guatemala cocinamos con otros aceites. Aquí el aceite de oliva no es un extra, es imprescindible.

🌧️

El tiempo es un tema de conversación

En España hablar del tiempo es un arte. Especialmente en Galicia, donde el clima cambia tres veces al día y siempre hay algo de qué hablar: lluvia, niebla, viento o las tres a la vez.

❤️

Lo mucho que te acaba gustando

Después de todas las sorpresas, los choques culturales y los momentos de confusión, llegas a un punto en el que lo entiendes todo. Y entonces te das cuenta de que este país se te metió dentro.

España y Guatemala comparten idioma.
Todo lo demás hay que aprenderlo desde cero.

Seis años después todavía hay cosas que me sorprenden. Pero ya no me asustan. Ya son parte de mí.

Fotografío lo que se siente antes de que desaparezca. Viajo para comprender. Escribo porque algunas cosas no caben en una foto.

Ale Guillermo

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── S I G A M O S E N C O N T A C T O

La fotografía me regaló una forma de ver el mundo que no puedo explicar con palabras. Pero sí puedo mostrártelo.

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